RECUERDA...
La distancia más corta entre un problema y su solución
es la distancia entre sus rodillas y el piso.
El que puede doblar sus rodillas ante el Señor,
puede estar de pie ante cualquier cosa.
Si su problema es más grande que su Dios,
entonces estás sirviendo a un dios equivocado.
Las rodillas que se doblan no tiemblan.
Creo que es el tiempo no de decirle a Dios cuán grande es tu problema,
sino de decirle a tu problema ¡CUAN GRANDE ES TU DIOS!
Levanta tu cabeza y sonríe, ¡DIOS TE AMA!
¡SIGUE ADELANTE, CON DIOS TODO ES POSIBLE!